11 feb. 2015

vestida de torrat

un día más las tantas y cuarto
voy a arrancarle los tendones al tiempo
para que me permita andar sin correr
y suspirar el aliento de las adormideras.

llueve y me siento vulnerable.

barcelona sin ti
es una ciudad infausta,
tan altiva y voluptuosa,
tan insufrible,
como las mujeres que la habitan incapaces de llorar
una belleza sin cosméticos.

tus ojos en cambio son de infatigable ternura
cuando uno entra en ellos
se llena de pobre,
se sirve de humilde,
y nunca jamás come en frío.

tu ausencia es el fragmento,
tu recuerdo un forajido que dispara por la espalda.

bajo la mandolina de los días grises,
con el frío atravesándome la voz
y la barbarie
te recuerdo vestida de torrat
te recuerdo tan salvaje y lacandona
tan tetrahidrocannabinólica,
mordiéndome espinada y corazón,
con el sexo laureado por espumas,
que de nada sirve escribir esta sal
en la despensa de la carne,
de nada sirve escribir agujeros como hambres,
balancearse las arterias sobre suelo de serpientes,
naufragar en la propuesta de las manos,
calado y en deriva,
si no me llueves,
gitana,
tan libre y volteada
como la flor abierta de un árbol de Jade.