24 oct. 2013

jolgorio y enloquecimiento


-mi corazón es una ramera que obra en la oscuridad-
L.M.Panero.


a la umbría supliqué
aparear un compuesto de placer en mis pupilas,
y en la ambrosía de tus pechos y el hundimiento de tu carne
la ardentía y la miseria sollozaron por mis piernas.

me conquistaste con uno de tus ojos
con el otro,
-  dejado, libre y fecundo-
desarbolaste las velas de las falsas alabanzas

hoy todas las ínsulas son atacamas,
porque llegaste surcando en desierto el pulso de mis cuchillos,
la quilla de mis labios,
el óbolo de mis palabras.

dame tu cuerpo mujer que yace entre perros,
y de su masa intestinal haré el escape de la nausea
un estrépito placer de gemidos y alfileres
un rugido
la boca de la jarra derramándose en el umbral de tu garganta

komm her detente en mi cuerpo,
sacude  tu cabeza y el espanto
en esta noche indomable donde el combate del placer usurpa
el enfangado púlpito del vaticano.

y si languidece mi sexo
aprieta y llámame instalado o llámame imprudencia
egoísmo,
mordedura,
caída de locura sexual
en las puertas de tu psiquiátrico entreabiertas

llegados a este punto
si la falta de erección es un absurdo,
llenarás de limaduras mi sangre,
y colmarás mi corazón
de tetrahidrocannabinol andante
cristal y tiros de lengua
pastillas azules antioxidantes.

gute reise nereida,
en tu jolgorio y enloquecimiento
úsame sin cuartel,
y humilla hasta el frío núcleo de mis huesos.

pobre,
máximo,
e imprudente,
igualmente moriré
y un muerto se pone tieso enseguida.




ilustración: Le Chatnoir
Petit format II - tinta china sobre lámina de Cason 22x16

7 oct. 2013

cuando la noche se viste de cerradura.

la esnifo como si fuera la última cosa que hago y se me crispan los miembros al abrazarla, su pelo esparcido sobre mi pecho son ventanas abiertas donde penetran los vicios y esta hermosa revolución destruyendo todos mis debates internos.
la cama guarda silencio.no existe mayor horror que el horror de separarnos,
ella acaricia mi polla flácida, yo su gran multitud de bestiarios,
insaciables, húmedos, estrechos, mancillando de orgías cada una de mis monstruosidades. su boca arde. por los surcos de mi cerebro entreveo los acontecimientos felices, ella observa la carnicería del amor, la habitación como recinto amurallado que apenas duerme;cuando subterránea se vence,
sueña con una tierra de tonalidades rojizas como respuesta a mi epitafio.

la noche se viste de cerradura mientras respiramos la quietud de las calles hasta el luminoso hervir del horizonte,que se nos muestra, como fantasmagórica realidad de ritmo constante.
la vida lejos de ella resulta una fatalidad, una impostura,un día y otro anunciando sepultura. el horror de un tiempo que respira acuoso y cansino,entonando sus últimos suspiros a base de literatura y poesía.