29 jul. 2013

noche en el puerto.

anclado en la ribera de tus ojos
te abrazo y tejo velámenes por tus costuras,
placer que zozobra de tus labios hasta la más tórrida de las islas que he engullido
embarrancados de amor tu pecho es un lamento que adquiere la embriaguez
de una puta ofensiva y vagabunda.

y me corresponde este cordón de gemidos
y la intensidad de la grieta y los bocados,
ahora
que la luz muda y los limites cambian de oficio
hacia lo infinito y lo ilimitado.

y esta tormenta, 
tempestad de gemidos,
y el impaciente vendaval
que despierta embravecido por el vicio.

empapados lloveremos ciudad
sin ocultar nuestros cuerpos que caminan,
y llegaremos al puerto donde el esternón se ancla a la muerte
y los hombres habitan la saliva de la vulnerabilidad

dinos viejo embarcadero,
tú que encierras historia y precipicios,
dónde el astillero de tus suspiros,
dónde los niños distintos

partimos hacia tus redes trayendo el oxígeno,
el humo bello de nuestras heridas,
con lo más sórdido de nuestros huesos
con la libertad del niño que se sabe vencido.

y nos acusas huérfanos y desnutridos,
hijos del placer desprovistos de olvido,
que resisten a cubrirse de mesura
y de yodo las bocas y vendaje las lenguas

escrupulosa garganta de acero,
vieja madera,
desembarcamos en tu innoble noche
con la pasión del estremecimiento

álzate desnudo frente a la vida
y muéstranos la intensidad de tu vientre:

no esperamos más de ti
que tú mismo.

10 jul. 2013

y el amor.


llevo inyectados tus ojos en mi sangre.

y el combate de los pobres.

 y el pan del desahogo.

y el amor.