26 feb. 2013

vídeopoema - LLuís Espinosa -



si supieras qué bien se aprende de la soledad,
es una niña indestructible que no deja de hurgar las narices
un anciano alucinógeno,
un tumulto indescriptible de murallas.

yo no he inventado nada,
lo sé,
pero a veces veo pasar poemas tan hermosos,
tan desnudos,
tan espléndidos,
como el chapoteo de Myrtis
lloviendo requiem for a dream en el pasillo del metro,
y me acerco a su guitarra,
a un principio de libertad
que dura diez años y un medio,
tres acordes,
dos pulgadas,
un eterno,
el tiempo para escribirte suave
o el tiempo para escribirte deshecho

pero que no calle la noche
que siempre saldré a buscarte
que hay sombras que no se detienen
cuando en la calle no hay nadie.


24 feb. 2013

la capital de la tristeza



sería hermoso,
no crees,
vernos morir en esperanza
y abandonarnos sin esfuerzo al curso natural de los gusanos y la carne.

sé que duele escribir y preguntarte
qué parte de humano es tu bestia
y qué parte de tu bestia
aún conserva algo de humano

y cada día es un grueso vagar por el dolor,
un dolor que no precisa de espejismos,
ni  tuerceversos que nos entreguen sus hieles
con sus agónicas heridas restañadas.

no es ideal de felicidad lo que busco,
la felicidad es la ausencia de interés y movimiento,
es el cero Kelvin,
me resulta aburrida,
yo reclamo al ilustre anciano que late,
al niño que acelera la vida dentro de un callejón
con las señales de tráfico invertidas,
morder el tapón del aislamiento,
y bebernos las desgracias simultáneas
como dos cosacos satisfechos
en la capital de la tristeza.

el miedo es un poeta que no exhibe sus vergüenzas,
un pasillo lento repleto de enigmas,
tres kilos de marihuana en la maleta,
el oscuro silencio,
y yo en mitad del control de un aeropuerto.

necesito que me cerques,
necesito que me estreches más que nunca.

voy a tratar de escribírtelo en caricias:
te echo tanto de menos
que te veo llegar y no me encuentro.



12 feb. 2013

la casa

es urgente que sepas que esta casa se muere:

hace dos meses que me instalé en estos muros de hojalata
y desde entonces no ha pasado un solo día
sin que me muestre sus heridas más perversas,
como una invitación al peor de los entierros.

ayer mismo sin ir más lejos
y de forma inesperada,
me estrechó la mano en un pésame húmedo,
y bajo el caos de un desmoronamiento
empezaron a llover del techo una ristra de goteras
como lágrimas encebolladas golpeando contra el suelo.

fue espantoso,
créeme que fue espantoso,
nunca había conocido una casa
con tantas ganas de morirse.

corté el agua como si hiciera un torniquete de urgencia,
pero ya todo se aparecía en sangre,
con el aislante en carne cruda
y las vigas exangües.

después de administrarle una cutícula de engrudo,
pensé que tal vez prefería observar sus cicatrices
antes que estas gasas asépticas
que ahora cubren su epidermis.

la luz  penetra desde el pasillo en un último suspiro moribundo
como un hilo borroso y letal que anuncia el desahucio,
inclino la cabeza y observo la esclavitud de sus simetrías
intento sanear sus grietas
pero la mayoría se me muestran subterráneas
otras en cambio
me son imposible de remediar
o traducir,
me siento como un pobre idiota
embriagado por el silencio de un sótano funesto
y fantasmagórico.


te echo de menos,
te echo muchísimo de menos,
los humanos siempre encontramos a faltar algo,
no importa donde estemos,
bien en una isla apartada
o refugiados tras la orilla de una vela temblorosa.

a veces es un vértigo que no te salva pero del que tampoco huyes,
otras son noches con fuerte olor a carne,
otras no son nada,
y hasta eso también encontramos en falta.

de cómo mis hombros duermen inquietos
te hablaré en otra carta,
hoy sólo diré que nuestro lecho anda costrado
que despierta entre úlceras sonámbulas en mitad de la noche dolorosa,
como una mujer que lamenta un embarazo frustrado.

he pensado en pintar las paredes de un deseo vagabundo
intencionadamente vagabundo,
porque esta casa se nos muere amor,
se nos muere y confunde carcajadas con lamentos.

es preciso que lo sepas.

y si finalmente el techo se desmorona de suicidio,
y los muros se colapsan por infarto
y vencida y muerta la casa
terminamos durmiendo por el suelo
sólo pido que éste te sea más confortable
que la mejor de las casas de cualquier hombre.


3 feb. 2013

se levantaron tarde los héroes

no deseo resplandor de palacio que me invite a dormir
a cambio de matar
a todos los mendigos de mi hambre.
el amor no puede ser un despertar de vida intensa 
para luego
desfaller de nuevo.
el amor es una úlcera envejeciendo
o un juglar a lomos de un caballo desbocado
con los sesos inflamados de trastornos.

sacudamos el cuello de los gansos circunspectos del amor
empachados de tanta rebeldía poética
y hagámoslo sencillo:

soy un obsesivo compulsivo de tu cuerpo,
soy la anticalma,
y vamos a perdernos como Atlántidas,
vamos a llenar de gemidos el lánguido murmullo de los cautos,
los hijos adoptivos del terror,
los almohadones de la carnaza.
priapismo,
priapismo,
priapismo,
copioso y abundante,
con absoluta carencia de moral
se levantaron tarde los héroes amor para gastarse de fondo:
vamos a incendiar este dolor que tanto nos desborda,
vamos a quebrarnos de gemidos y festín
en el impacto estrepitoso de la carne,
el tiempo suficiente para llamarnos guerra
hasta la repugnancia.