se permite la copia, con fines no comerciales, a letraheridos, poetas, pendencieros y curiosos exentos de fortuna.

18/06/2013

Mapa lunárico - Diego -

Cada piel femenina está adornada con un manojico especial y personal de lunares. Yo los imagino como pequeñas estrellas de color chocolate - dulce- en un cielo claro.

In illo tempore, cuando yo ligaba y una mujer me ofrecía sus encantos dejándome acceder a su piel desnuda, me gustaba buscar sus lunares, asimilarlos a estrellas, agruparlos en constelaciones reales o imaginadas, bautizarlos, recorrerlos, aprendérmelos. Y luego en mi casa dibujar ese cielo luminoso sobre un papel en blanco, perfilando lo que denominaba y sigo denominando, un "mapa lunárico"

He encontrado Osas Mayores, Menores, Andrómedas, Casiopeas, Pléyades, Sirios, Dubhes, Alcores. Las he encontrado en brazos, piernas, cuellos, espaldas, pechos, cinturas. Solo hay que buscar con cariño, sin prisas. A veces he bautizado constelaciones lunáricas con nombres inventados, como ese grupo de dos preciosos lunares que tienes en el cuello.

Una estrella que siempre buscaba es Aldebarán, mi estrella favorita, es una manía. A veces cuesta, pero siempre se encuentra un Aldebarán en una piel de mujer. Y si no aparece, siempre la puedes imaginar situada en el lugar que más te seduzca. O dibujarla con ese lápiz dibuja-lunares que seguro existe, o nos lo inventamos. Si ella te deja claro.

La ubicación de los lunares femeninos es a veces sorprendente. Yo me enamoré de un Altair situado en un lugar de difícil acceso, mágico, único, lunático, especial, irrepetible.
Creo que pocos ojos lo habrán contemplado y admirado. Y menos aún bautizado. Sigo enamorado de él, aunque sé que ya nunca lo perfilarán mis labios.

Porque cada lunar femenino es un beso, una caricia dulce con la mirada, con la yema de un dedo o con la punta de la lengua, un susurro. Toda mujer lleva un cielo dibujado en su piel.
El único cielo en el que creeré siempre.



15/06/2013

Un hemisferio en una cabellera -Charles Baudelaire-

Déjame respirar mucho tiempo, mucho tiempo, el olor de tus cabellos, sumergir en ellos mi rostro como un hombre sediento en el agua de un manantial, y agitarlos con mi mano como un pañuelo fragante, para sacudir los recuerdos del aire.

Si pudieras saber todo lo que veo, todo lo que siento, todo lo que oigo en tus cabellos.

Mi alma viaja por el perfume como el alma de otros hombres por la música.

Tus cabellos contiene todo un sueño pleno de velámenes y de arboladuras; contienen grandes mares cuyos monzones me arrastran hacia climas deliciosos, donde el espacio es más azul y más profundo, donde la atmósfera está perfumada por los frutos, el follaje y la piel humana.

En el océano de tu cabellera entreveo un puerto donde pululan cantos melancólicos, hombres vigorosos de todas las naciones y navíos de todas las formas que recortan sus arquitecturas finas y complicadas sobre un cielo inmenso en el que reposa el calor sempiterno.

En las caricias de tu cabellera, vuelvo a encontrar las languideces de las largas horas pasadas en un diván, en el camarote de un hermoso navío, mecidas por el balanceo imperceptible del puerto, entre macetas de flores y botijos refrescantes.

En el ardiente lar de tu cabellera, respiro el olor de tabaco mezclado por el opio y el azúcar; en la noche de tu cabellera, veo resplandecer el infinito del azul tropical; en las orillas de tu cabellera me embriago con fragancias en las que se mezclan el alquitrán, el almizcle y el aceite de coco.

Déjame morder mucho tiempo tus trenzas fuertes y negras. Cuando mordisqueo tus cabellos elásticos y rebeldes, me parece que como recuerdos.

09/06/2013

elogio a mi soledad

en tu desierto que dices andar solo
también ardo yo.
-Sincopada-

sé que estás aquí,
esperándome,
agazapada en este cuerpo de bestia desnutrida,
loba escurridiza que se refriega
en mi vieja huerta desconchada
por un sol que abrasa las entrañas

amarte dicen que es oscura fealdad
de hija malsufrida,
pero yo te reclamo
asesina de mis días,
bajo el arco quejumbroso de estas cejas,
colgado de tu piel,
como madre sembrando racimos de ternura.

dónde estás?,
si no vienes acudo a tu escucha,
atracando en tu puerto de difícil amargura,
pues también soy suplicio de hombre
nacido a golpes de exterminio y recintos de clausura.

muéstrame tu miseria para que dance en mi interior
con los pies calzados de tristeza,
como un mercader que comercia con la lluvia
de la nube rasgada en la montaña.

soy café, alcohol y arterias,
un cántaro de hierba buena,
y no pienso salirme de abajo
por mucho que ande llorando.

aquí uno carga con la tierra donde florecen
racimos de cuidados en el aire que te abrasa,
quizá no en la de esta noche
ni en la de mañana,
pero sí en otras de oscuras aguas
y profundas manos mojadas de la más fiel soledad,
una soledad que pierdo al escuchar
al insoportable Xoel López cantar
sin una maldita piedra que lanzarle a la cabeza
 
pienso en excitar a todos los insectos macho
para entregarle la corteza de mis miedos,
pero antes de la transfusión
un sueño,
un rescate de pequeño lecho,
moldeado por el aliento de mil ciervos:

hay rosas que son noche
a menos de veinte pasos de ti,
y una aturdida criatura
con un canasto vacío de quebrantos.

ven,
hagamos de esta noche una noche más,
y cerquemos al sol
prendiéndolo de lunas.

aún hay enfermos
que sanan dentro de un corazón de agujas.


04/06/2013

se está acabando el año - Sarco Lange -


"la poesía morirá si no se la ofende,
hay que poseerla y humillarla en público
después se verá lo que se hace"
-Nicolás Parra-
agropesca en la mirada añosa
del vernos deambular perdidos
por la autopista cerebral 
de nuestra más brutal descomposición 

(sonido 
de frenada enloquecida)

bulla y carmesí en 
el vestido anacrónico de tu silencio
te abro, mujer, en d2s partes
te abro y te soy flema verde
sólo para seguir el curso
de nuestro acoplamiento molecular

¿shhhh….., oyes ese piano, oyes los violines?
es el cielo 
que está barriendo
las nubes, son los arácnidos recuerdos
que nos vienen a buscar
porque somos niños nuevamente
soy yo tu niña y tu niñito
que otra vez ha muerto
debajo de tus cejas amapolas, soy la carne
en tu carnero, la sal en tu salero, el barco enmudecido
que arde siniestro entre tus olas
mientras navega ebrio bajo tus bragas manchadas de amarillo
y soy también tu pájaro maldito
royendo la mierda entre tus uñas, tu mundo Calipso
hostigado entre brumas y mansardas 

un clavo, un Cristo
una última cena para
cenarte CATATONIA

un mandril, una sureña

una pata de conejo blanca
que es mi amuleto de la suerte
de tanto entrar y salir
de los malditos hospitales

dadme una madre oblicua
para que mame de mis senos
y así poder alimentarla

dadme también una navaja
y un olor a sepulcro en pleno otoño
pues ya se viene la Navidad
y mis regalos se han podrido
debajo de un árbol que desde hace dos años
tiene un sida atroz que no acaba nunca

plebe
sementales de capa y escudo y escudo y capa
sobre mis insomnios, sobre mi testículo derecho
que más sabe de vida
que cualquier filósofo aguileño

y no me culpes, mi amor,
si antes de las 12 estoy
acabado bajo los matorrales
no fue ni la absenta ni el lujoso pecado previo
no fue ni mi matanza ni tu matanza
ni fue el tío calavera ni el poeta pornoasistido
menos fue ese engendro neorrabioso
FUERON TUS TETAS Y TU MALDITO SABOR A CULO

y si digo tetas ahora y dije bragas en el verso número 24
no es ni de caliente ni de semáforo imposible
es únicamente que me harto
de vomitarme y de tragarme el vómito
mientras tus pájaros comen
mejor de lo que yo he comido en toda la VIDA
porque otra vez la VIDA se entromete
entre los versos paisanos de este domingo plebe
y también porque la vida mi vida
pone a la muerte en postura de perra
y la penetra bajo el rumor de dos mil sauces llorosos
entre todos los tornados
entre todos los huracanes
entre todas las misas, mi amor:

en esas que nunca seremos nombrados

30/05/2013

la cama - Carolina Badia -

Hoy es la última vez que nos vemos. Esta es nuestra última sesión doctor. En cuanto se agote el minuto cincuenta y nueve saldré por esa puerta y mi trasero le contoneará un adiós definitivo.

No, no me mire con cara de hastío condescendiente doctor, no es un arrebato, no es una crisis, es la lucidez que proporciona el haber mandado al carajo sus pastillas.

Ese cóctel de colores que alienaba mis ideas, mis inquietudes, mis miedos, mis decisiones. Que las ponía cara la pared como quien castiga a un niño por haber saltado en la cama, por haber arrugado las sabanas, desalineado los cojines, formado ovillos gigantes con la colcha y cuevas imaginarias con los adornativos almohadones de plumas. Castigar el desestirado de las tensas telas que se mantienen justo al límite del punto de rotura. Ese punto donde todo es liso, de un horizontalidad irrefutable, de una llanidad sobrecogedoramente plana. Ese tensado de fibras que permiten hacer rebotar una moneda en su centro sin causar ningún ruido ni formar huella.

Se acabó doctor, yo quiero usar la cama, revolverla, dormir de través, que me cuelguen las patas por lo ancho, rodar como una croqueta en sartén hirviendo hasta caer sobre la alfombra, lanzarme de espaldas sobre los cojines, revolcarme entre los almohadones, reseguir las manchas inlavables de los centros donde se alojan los cuerpos, acurrucarme en un ovillo desordenado de telas cálidas. Levantarme y volver, al caer el sueño sobre mis ojos, y reencontrarme con el desorden de una vida explicada en arrugas, bultos y puntas desmetidas de sus bordes.

Sí doctor, se acabó el medicarme, se acabó el repiqueteo de su bondacidad de plástico sobre mi mente, de su maldacidad de pacotilla hurgando con morbosidad en mis fantasías para luego condenarlas con asqueado desdén. No voy a sucumbir de nuevo a su empecinamiento de mantenerme dentro de un malsano confort gris de asentimientos, aceptaciones y sumisión civilizada.

Se acabó tragar su mierda tibia doctor, y se acabó porque por fin tengo un motivo.

Si doctor, tengo un motivo. Este se reveló en un momentum catártico, justo cuando la última de sus adormideras de farmacia perdía efecto y mi mente reventaba candados.

Y mi querido doctor, mi queridísimo doctor, es asombroso lo liberador que es encontrar un motivo, rotundo, puro, simple, sencillo y claro. Que sublime! incluso Dios hubiera llorado de envidia si hubiera existido.

Porque doctor ¿Se ha percatado de que los humanos necesitamos cien motivos más dos para querer seguir viviendo al despertar y solo uno por el que morir al acostarnos y así poder dormir?

¿Ha encontrado su motivo doctor o sigue sin conciliar el sueño por las noches? ¿Sigue su cama cruelmente libre de arrugas, doctor?