se permite la copia, con fines no comerciales, a letraheridos, poetas, pendencieros y curiosos exentos de fortuna.

21/7/2014

poema para colgar elementos

en el escenario
un hombre de pensamientos ansiógenos y vagabundos:
  
antes que su carne eche a volar y su esqueleto sea libre
hace resumen de sí mismo
para aquellos que son soplo en el fuego
para aquellos de abrigo gris y hierva seca
en el fondal de sus contrapesos.
 
en el escenario
un hombre pierde el control de su rugido,
su madurez es un inconveniente,
un palacio repleto de abrazos imperfectos
dignos de no ser corregidos
 
es la atención de todo lo destruible
y en el suave proscenio
sabe distinguir la pintura del barro,
los escombros,
de la ignorancia que pudre la voz y la arranca

en el escenario,
en la precariedad del recorrido,
la soga de maniobra  
la bulimia del suicidio
la muerte y la ruina
procuran adelantarse a lo comprendido
 
panorama o ciclorama
aferrado a la única  heroicidad
del marinero varado en el desierto.
 
telón en su lapicero de color negro,
telón en la obsesión del mañana, 
en la pesada escena que envenena
 
para recitarle al amanecer
antes
hay que tararearle a la noche el blues de los rendidos.

se erige la iluminación,
se inicia el inicio,
el vislumbre de fatalidad,
la rabia de perderse.

en el foso ya toca la orquesta.

suspira.

sólo espera no caer en el error
de ser un buen ejemplo.

 
 
 
 
 
 

4/7/2014

Murió la voz del mayor


antes de ir al infierno debes crujir el asfalto de alcohol y de rabia.
tender los ojos a la desesperación y soplarle a la muerte como única certeza absoluta.
 
la deliciosa pesadez de tus zapatos,
que sepan de tus manos y de la tristeza de tu voz.
 
el cadáver,
que ruja ferozmente en la batalla de lo único que deseaste saber
y que nunca supo el tiempo explicarte.

los ojos ,
que mueran sin apenas dormir.

antes de ir al infierno
debes aullar como un perro flacucho que pierde la voluntad de reventarse,
cuando ya nada marcha a las mil maravillas
y cae de bruces frente al amanecer
al desamparo de la soledad y su desgarro.

un perro enemigo gruñendo feroz y tú sin munición,
definiéndote a golpe de encías.

no comprende la marcha
quien proyecta fantasmas sobre la tierra,
no comprende la marcha
quien baja la guardia y espera la visibilidad
de un cielo tan despejado como inexistente.
 
asegúrate de dominarlo antes de ir al infierno,
de fustigarlo con el peso de la noche
y la pérdida de la razón y la prudencia.

hazlo hasta que llore carbón,
incienso,
mirra
y olvido.
 
hasta que sangre hijos de perra por la espalda.
 
 
 

25/5/2014

las calles sin palacios


tienden las calles a llevarte a hablar solo
y sueltas la velada ignorando la fatiga
la barata falsificación del incendio de ti mismo
el naufragio distorsionado por el salvavidas de tus escombros.
 
suspiras como quien soporta el fatalismo
y nadas hacia lo más denso sin soltar presa,
sin lanzar un solo rugido 
adoquinándote los añicos por la sequedad
y las calles rotas.
 
en la arquitectura de tu asco desayunas rebeldía
y desnudas los buzones para cambiar avenidas por plazas
ascensores por ventanas,
lo cotidiano,
por lo resplandeciente.

morar el frío en Berlín,
saciar el voraz apetito de yacer acartonado en Granada,
despertar el ferro en París,
oler como un chacal la melancolía de Tijuana,
la sangre del callejón,
el suelo de tu vientre.
 
donde hay belleza suele haber bestias;
hermoso es reconocerse fiera,
embarcación rabiosa que burla la vigilancia del puerto.
 
hemos crecido al contrabando de la carne,
caminamos,
porque lo creamos o no,
somos los únicos hijos de la calle.